La ciudad se duerme en piel de agua. Bajo la luminaria de las farolas enfermas los lagartos vestidos de invierno se juegan la vida cruzando las miradas sobre los escaparates. Los duelos bajo los fluorescentes de los edificios de oficinas son cada vez mas frecuentes y aunque no se apunten entre los ojos las horas pasan interminables para las mariposas del estómago que salen huyendo buscando ojos de otro tiempo.
Ayer se recogieron 30 litros por metro cuadrado de agujeros de bala y los noticiarios se hacen eco de los silencios incómodos que se cuelan en los conductos de ventilación.
Nadie a alertado al sentido común. La situación empeora cada vez que alguno de nosotros brilla en la oscuridad. No sé cuanto tiempo podré escribirte antes de que me salgan escamas. Cada día me siento mas diferente a ti y mas cerca de mi iguana. Veo que un día los síntomas de letargo me sentencien a ser de otra especie. No vengas a visitarme , esto no tiene cuarentena. En todo caso quédate con la iguana, se llama Lola y necesita menos cuidados.
El invierno de los lagartos
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Hola Moon-tse! Cuanto tiempo...
Me ha gustado tu post, especialmente porque ultimamente yo tambien he estado pensando en los lagartos.
¿Lagartos? ¿Iguana?
Bienvenido de nuevo Lawrence, que placer el leerte de nuevo.
Será la fase de los seres de sangre frÃa y por ello andan rondando por las cabezas.
Estan mas cerca de lo uno cree y demasiado lejos para entenderlos.
Aveces es mejor dejar de ver las noticias...
...cierto
con semejantes confesiones no creo que nadie quiera cambiarte por Lola.
yo, desde luego que no...