Un hombre que camina y piensa a lo lejos, ya no recuerda de qué color eran sus zapatos cuando comenzó. Deambula plácidamente por mi memoria los días impares de cada mes con el letargo de los viernes de Octubre. Yo le hablo como lo hago con mis paredes pero él se niega a responderme en octosílabos. No creo que pueda llegar a entenderme mientras Saturno cruce este episodio en el que él y yo nos acogemos al artículo 33 del mutuo silencio . Apaga las luces por donde pasa porque dice tener miedo a la oscuridad que le precede y así camina mas deprisa. Cree que así llegará antes al final de la espiral y volverá a encontrarse consigo mismo. Escribe en las manos sus recuerdos y perece cada noche bajo pestañas de acero y sombras azul cobalto de hipermercado . Él les ofrece las líneas en blanco que no encuentra en los libros y las dibuja sobre sus vientres anfetamínicos mientras ellas le prometen no caer desde lo alto mientras vuelan a su lado. El suelo le absorbe los pasos y lo lleva bar adentro comiéndose su tiempo de treintena lamentada. Horas después se escupe por la puerta otro que no se reconoce así mismo y pisa charcos no demasiado profundos porque en el fondo no desea hundirse en el asfalto.
Llega a casa, a cualquiera que recuerde su nombre y seña , y se recoge sobre su centro de gravedad hasta que el billete que aún guarda en sus bolsillos vuelva a servir para otro viaje a aquel lugar donde nunca estuvo seguro de estar.
Sueño de un hombre de Octubre.
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Impresionante. Me ha encantado. Que manera tan brillante de escribir. Y conocer a este hombrecillo de Octubre, recorriendo las calles de la memoria...
A veces cuando te leo es como entrar en un laberinto, plagado de imágenes...
¿Escritura automática? Qué bueno, oye, en cualquier caso. Te prodigas poco, pero cuando lo haces, vale la pena la espera.
Será que encuentro pocas escusas para saludaros ... :-).Es un placer hacerlo de vez en cuando sobretodo un dÃa de nieve como hoy que lo mas cálido es vuestra compañia y la de él por su puesto.
Muy hábil, si señor. Palabras que se meten dentro de ti.
Siento envida, de la sana, de los que tenéis la suerte de saber escribir.
;-)