


Menudo invierno llevamos, la semana pasada llegamos a doce bajo cero, no para de nevar y parece que esta semana la cosa sigue igual, a ver si acaba ya que estoy un poco hatito de nevadas, heladas y atascos por la mañana y por la tarde por culpa de la nieve. Aquí os dejo unas imágenes de lo que ha caído por aquí, bueno exactamente quince kilómetros mas arriba de mi oficina, esto es una nevada y lo demás son tonterías, la frontera con Francia cortada mas de una semana y el Pas de la Casa aislado dos días, ha sido una nevada de las gordas y espero que sea la última porque yo creo que con esta los de las estaciones de esquí ya tienen nieve hasta después de semana santa y el resto de mortales también tenemos suficiente ya.
Un hombre que camina y piensa a lo lejos, ya no recuerda de qué color eran sus zapatos cuando comenzó. Deambula plácidamente por mi memoria los días impares de cada mes con el letargo de los viernes de Octubre. Yo le hablo como lo hago con mis paredes pero él se niega a responderme en octosílabos. No creo que pueda llegar a entenderme mientras Saturno cruce este episodio en el que él y yo nos acogemos al artículo 33 del mutuo silencio . Apaga las luces por donde pasa porque dice tener miedo a la oscuridad que le precede y así camina mas deprisa. Cree que así llegará antes al final de la espiral y volverá a encontrarse consigo mismo. Escribe en las manos sus recuerdos y perece cada noche bajo pestañas de acero y sombras azul cobalto de hipermercado . Él les ofrece las líneas en blanco que no encuentra en los libros y las dibuja sobre sus vientres anfetamínicos mientras ellas le prometen no caer desde lo alto mientras vuelan a su lado. El suelo le absorbe los pasos y lo lleva bar adentro comiéndose su tiempo de treintena lamentada. Horas después se escupe por la puerta otro que no se reconoce así mismo y pisa charcos no demasiado profundos porque en el fondo no desea hundirse en el asfalto. 